Para aquellos que no me conozcan demasiado, les cuento que vivo en el Gran Buenos Aires, adonde este tipo de medio de transporte no es demasiado común. Es más normal viajar en su primo el "remis". Por eso también, es que no deja de asombrarme cómo en cada uno de mis (pocos) viajes en taxi, colecciono anécdotas.
Yo no se si hay algún rasgo característico que haga que la gente piense que alguien es digno de confianza y que puede ser su confidente. No se tampoco si será que por el sólo hecho de saludar al subir al vehículo y de demostrar un mínimo de educación al pedir "por favor" después de dar la dirección de destino, o decir "gracias" como respuesta a algo que el chofer dice o qué... pero cada vez me sorprende más la cantidad de confidencias que nos hacen los taxistas cada vez que viajamos.
Hablo en plural, porque por lo general estoy con Herminia cuando nos pasan estas cosas. Como son varias las anécdotas y todas son interesantes desde diferentes puntos de vista, y por alguna hay que empezar, voy a hacerlo por una que nos pasó el fin de semana pasado:
Después de una noche de salida con amigos, nos volvimos desde Ramos Mejía en colectivo hasta Palermo. Desde ahí, nos quedaba un ratito más hasta la casa de Herminia, pero dado el frío que hacía, el dolor de cabeza que tenía ella y el dolor de estómago que tenía yo (me agarró un espasmo mal y no podía ni moverme), decidimos que lo mejor era no ser amarretas e invertir en un taxi en lugar de congelarnos durante la espera por el 67.
No podíamos sentirnos más afortunadas en el momento en que sin realizar seña alguna, uno de los automóviles de techo amarilla estacionó frente a nosotras para que bajase un pasajero y podamos subirnos nosotras. Todo era alegría ya que pudimos subir enseguida y refugiarnos en un lugar en el cuál nos sentíamos al menos un poquitititititito mejor que bajo el viento helado. Ahora... como todo aquello que es demasiado bueno, terminó durando poco.
Como respuesta a la indicación sobre adonde queríamos ir, obtuvimos la típica pregunta de:
Tachero - ¿Voy por algún camino en especial chicas?
Nos - Bueno, tome la calle Sarasa y después vaya por Av Lalalala.
Tacho man - Nahh... voy a ir por Cabildo que es mejor.
Nos - Eh... bueno... está bien (mirándonos entre nosotras con cara de "¿para qué mier.. preguntó?"
Tachero - ¡Qué linda es la edad de ustedes chicas... recién volviendo de la joda a esta hora de la mañana y yo laburando toda la noche!
Nos - (cri... cri... )
Tacho man - Yo tengo a una de la edá de ustedes. Mi Jermu. Así como me ves y todo, es la tercera. Soy un boludo también
Nos - Y... ¿con una no le alcanzó que tenía que reincidir?
Tacho man - Es que esta pendeja de mierda me enganchó.
Nos - Ah...
Tacho man - Seh... quedó embarazada la boluda y me tuve que hacer cargo de una nena y bancarmela a ella viviendo conmigo.
Nos - [imaginen nuestras caras, Herminia conteniendo una revolución estomacal y yo que no podía ni moverme del dolor que sentía en la boca del estómago, y las dos mirándonos sin poder creer lo que estábamos escuchando] Ud disculpe no... ¿pero me va a decir que a su edad no sabía cómo cuidarse? No le eche toda la culpa a su esposa.
Tacho man - Seh.. qué se yo.. me re cagó. No se cómo sacármela de encima. Yo le vivo insitiendo que se vaya'e casa y me deje a la nena. Pero la hija e puta no se va a ir ni en pedo, no se va ii. No labura, no hace una mierrrrda y tiene casa y morfi e arriba. ¿O te pensá quée boluda? É vaga, no boluda.
Nos - (cri... cri... ) [mirándonos entre nosotras e intentando contener la risa, más por el dolor que nos venía al reírnos que por una cuestión de respeto a Tacho man] Y bueno... ahora ya está... Con un preservativo se solucionaba. Ahora aguántese hombre.
Tachero - ¡No saben las que me hace! [Totalmente abstraído y sin prestar atención a lo que le contestábamos, si no, nos podría haber mandado a la mierda... ] Hoy sin ir má lejo, pinché una goma y la tuve que cambiá. Me enchivé todo, así que me fui pá casa pá cambiarme y pegarme una ducha. La muy turra me empezó a cuestioná de dónde llegaba todo enchivado. A los gritos diciendo que la cago con otra... y yo como un pelotudo arriba e este tacsi de mierda...
Nos - Bueno... son las cosas de la vida [bostezo, dolor, otro bostezo, más dolor... ] Esperemos que haya aprendido y no se mande otra macana de nuevo... Espere!! nos tenemos que bajar acá, se está pasando.
Tacho man - Ahh.. bueno... Las dejo chicaa.
[Efectuamos el pago correspondiente]
Nos - Adiós buen hombre. Tenga suerte con su vida y con su mujer. Y no meta la pata de nuevo, eh.
Tacho man - Nahh... otra vé no me enganchann. Eso me pasa por meterme con pendejaaa. Qué boludo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario