domingo, 31 de agosto de 2008

El regreso...

Bueno bueno...
Creo que ya es tiempo de ir retomando la escritura de este blog. No puede ser que hayamos abandonado este pequeño espacio en el que hacemos catarsis, por tanto tiempo.
Es verdad que no estuvimos demasiado cerca de nuestras computadoras y que han sido épocas de mucha joda para algunos de nosotros. Pero lo bueno de no haber publicado nada por tanto rato, es que ahora tenemos bastante material para compartir con todo el mundo y que dejamos que los (pocos y escasos) lectores hayan descansado de nosotros.

Para no empezar aburriendo con historias largas y de esas en las que hay mucho para leer, sólo voy a compartir en esta ocasión, una pequeña historia que ha ocurrido en este último fin de semana.
Después de una cena familiar en la casa de un amigo para festejar que hay un nuevo Médico en el país y en el mundo, decidimos salir a tomar algo por ahí. Terminamos en uno de esos lugares que hay ahora, que no son ni bares, ni boliches. Los muchachos se quedaron con las cosas y con sus charlas en una mesita, mientras con mi compañera de aventuras, la eterna Herminia, nos fuimos para el baño.
Tuvimos obviamente que cruzar toda la pista, esquivando gente que para ese entonces ya estaba entonadita. Por el apuro de llegar a destino, miré una puerta y como tenía el dibujito de un señor, apliqué mi lógica de que el baño de señora/ita (nadie pregunta el estado civil afuera para dejarte pasar) tenía que ser la puerta de al lado... y me mandé con toda mi fuerza para adentro...
Pero NOOOO. ¡¡¡ERRORRR!!! No en este boliche. Así que... bueno... tuve mi autopresentación triunfal ante unos cuantos muchachitos que estaban dentro y los casi veinte que estaban afuera y me vieron mandarme con todo.
Yo soy mandada a hacer para este tipo de Autopresentaciones... obviamente en otro momento me hubiera puesto mal... pero ahora todo me resbala (para no usar la frase "me chupa un huevo"), así que me reí un rato y seguí para el baño femenino.