martes, 6 de mayo de 2008

Un príncipe que destiñe...

No voy a perder tiempo y voy a empezar ya mismo a cumplir la especie de promesa que hice hace algunos minutos sobre publicar más seguido.

En esta opotunidad, les traigo una bella historia que he tomado prestada. Esto de verdad "me lo contó una amiga", lo juro. Esto no me pasó a mi... pero igual, basta de "cháchara" y vamos a empezar con la historia:

"Había una vez, una doncella muy bonita que viviá en las afueras de la gran ciudad. Día a día ella concurría a su trabajo y a la facultad, viviendo casi todos los días lo mismo... una y otra vez.
Fue por eso, que gustosa aceptó la invitación de sus amigas para ir a bailar en la noche de un viernes a un lugar llamado Amerika. Ella nunca había estado por esos lares y si bien imaginaba lo que podía llegar a encontrar, ni en el más delirante de sus sueños había pensado que lo que estaba por sucederle podía ocurrir.

No se escandalizó ni sorprendió al ver cómo las doncellas paseaban de la mano de otras doncellas o como los príncipes bailaban bajo el influjo de temas de Thalia, todos al compás de la música y bajo el mismo código coreográfico.

No participó de los bailes extraños, ni paseó de la mano de ninguna doncella, ya que ella estaba tranquilamente mirando a los cortesanos que podían llegar a convertirse en su "príncipe azul".
Y así fue que lo divisó entre la multitud, y haciendo caso omiso a su gran timidez y a la idea de esperar que fuera él quien iniciara una conversación, se acercó y comenzó a presentarse.

El "posible príncipe" se mostró un tanto esquivo ante los intentos de la bonita muchacha por cautivar su atención. Y en el preciso momento en que ella intentó saber si podía conocerlo un poco mejor, la respuesta de él fue "Todo bien. Pero soy gay. No me interesás".
Y así... cabizbaja ella le pidió disculpas y saludandolo tiernamente se retiró de donde estaba manteniendo la conversación, sintiéndose mal por no haber notado la inclinación y preferencia del principito.

Cuál no sería la sorpresa de ella al enterarse por medio de su dama de compañía, quien había estado hablando amenamente con el compañero de aventuras del príncipe, que el príncipe no era homosexual:

- Mi amigo no es puto. ¡Qué boludo! ¿¿¿Tu amiga está buena y el tarado le dice que es puto??? yo no entiendo...

Al tomar noticia sobre todo esto, nuestra heroína, lejos de sentirse mal, se acercó al príncipe (quien a estas alturas ya estaba en pleno levante con otra minita) y presionando repetidamente con su dedo índice sobre el hombro de él, le dijo: "Eso no se hace. Qué mal que estuviste. Me hubieras dicho que no de una y listo... pero decirme que sos puto!!!"

Y así fue como indignada, la doncella salió acompañada de sus amigas repitiendo incesantemente (y por varias semanas) que toda la situación le daba mucha bronca."


Y colorín, colorado, este cuentito... por hoy... sólo por hoy, se ha acabado.
¡Hasta el próximo príncipe que destiñe!

PD: Se aceptan presentaciones de príncipes decentes para mi doncella amiga. ;oP

2 comentarios:

Guada dijo...

La verdad que un poco me desilusioné con la historia. Yo cuando lei el titulo me esperaba que contaras algún romance que tuviste en estas semanas y que finalmente terminó siendo un gran fiasco...
Se que seguro tenes mejor material para compartir!!!

Roquis dijo...

NOOOOOOO!!!! que nunca me pase!!! que fea la actitud!! jaja

Y si.. es entendible que la doncella tenga bronca, che.. dejála ser!! A fin de cuentas.. yo hubiese estado igual.. =P

PD: Muy bien tu cuentito y el léxico utilizado.. jaja