miércoles, 21 de mayo de 2008

No se con cuál quedarme...

Para cortar un poco con el clima reflexivo que está teniendo el blog en los últimos posts, voy a deleitarlos con las nuevas anécdotas de cosas que sólo me pasan a mi...

Y si... porque quiero pensar que no a muchas mujeres más les pasa lo que voy a comentar ahora.
O sea... para los que no me conocen personalmente, les cuento que yo soy un poquito guarra y puedo dar la impresión de no ser la persona más refinada del mundo.

Les cuento a todos también que no ando buscando al galán de cine que tira su capa al piso para que yo no pise el charco de agua al cruzar la calle. Ni siquiera pretendo que me abran la puerta del auto. No quiero que me den el asiento en el colectivo... pero... bueno... no se... como que no da para que intenten cautivar mi corazón (bueh... no creo que busquen a mi corazón precisamente) de alguna de las maneras que paso a relatar:

  • Yendo para la estación de tren desde casa al trabajo uno de los príncipes, montado en su oxidado corcel (era una bicicleta vieja.. ), haciendo uso de toda su galantería, recita: "¡¡¡Neeeenaaaaa!!! Cómo te lamería todo el 'papo' " (?!?!?!?!)
  • Mi día venía muy bueno hasta ese momento... pero fue ahí cuando siento que se acerca alguien a mi oído. Temiendo lo peor, me aparto del sujeto cuya presencia percibía cada vez más cercana. Por mi cabeza pasaron cientos de ideas sobre lo que podría suceder. Desde lo más trágico a lo más insólito: "¿Intentaría pegarme un cabezazo? ¿Querría mandarme 'pá lo yuyo'? ¿Recibiría el mejor de los halagos en medio de un susurro?... " Cuál no sería mi sorpresa con lo que finalmente ocurrió... El Gran Duque, porque no cabe que lo llame de otra manera, me erutó lo más cerca que pudo de la oreja. Me miró y se retiró en medio de risas.
  • Esto no me sucedió a mi, sino a una amiga. Pero al yo estar cerca de ella, pude escuchar y ver toda la situación: Estábamos en un After Office y mi amiga estaba con un vestido negro escotado (NR: bastante escotado, ejem, ejem) que por lo que pudimos comprobar, hizo estragos. Tal es así, que un muchacho que estuvo hablando con ella por un rato largo, en un momento de iluminación mental, le dijo (sin dejar de fijar su vista ni por instante en el escote antes mencionado): "Qué lindo te queda el jean". (?!?!?!?!? WTF? ¿Qué jean nene?)

En fin... creo que para este post es suficiente (la realidad es que tengo que ponerme a trabajar, jeje). Tengo más anécdotas como esta... pero bueno... si alguien quiere desahogarse y contar si alguna vez les pasó algo así, bienvenido sea.

2 comentarios:

Guada dijo...

Un día yo iba caminando por la calle tranquilamente a la mañana, con destino final el trabajo. Cuando una señorita se acerca a pedirme fuego. Yo amablemente estaba buscando el encendedor para prestarle, cuando noto la presencia de un hombre que se estaba acercando hacia donde estabamos. Pensé que sería amigo de la chica en cuestión, ya que se acercó mucho. De pronto el muchacho, estira su mano, aprieta la nalga de la señorita y sale corriendo... La miro a la chica que me miró con cara de que no entendía la situación. Obviamente yo tampoco entendía, entonces le pregunte, ¿Estás bien? ¿Te sacó algo? ¿No tenías nada en el bolsillo? ¿Tenés el celular? y la chica, tan indignada como yo quedé me dice... no solo me tocó la cola.
Increible!

Andre dijo...

Eso me pasó a mi también... no de estar dándole fuego a alguien. Si no que me toquen el culo por la calle.
No se si prefiero eso, o que se hagan los boludos en el tren en la hora pico y te apoyen (peor si vas sentado y te ponen el miembre de hombrera... PUAJ!)
Igual, me quedo más tranquila sabiendo que no es sólo a mi que me pasa.